LA NUTRIA Y LOS DETERGENTES

LA NUTRIA Y LOS DETERGENTES

Unas orejas pequeñas, unas patitas palmeadas, un peso de 6 a 8 kilogramos, entre 60 y 80 centímetros de pelaje marrón sedoso e impermeable y una cola casi tan larga como ella hacen de la nutria la top-model de los ríos.

Alargada y ligera, la nutria puede deslizarse por el agua sin provocar ni una ola y nadar sin moverla. En tierra, sus cortas patas no le permiten desplazarse tan deprisa, pero sabe confundirse con la vegetación. Se alimenta sobre todo de peces, a los que persigue con gran velocidad y agilidad, aunque no desdeña comer insectos, cangrejos, ranas o pájaros si se presenta la ocasión.

Las nutrias construyen unos nidos muy particulares para sus crías. Éstos presentan una entrada subacuática y otra por encima del nivel del agua. Constituyen la viva imagen de la nutria, que siempre está entre tierra y agua.

La nutria nunca ataca a las presas más difíciles, es algo demasiado complicado para un animal tan juguetón. Más bien, participa en el equilibrio ecológico de su medio cazando sólo los peces más abundantes o los más débiles y enfermos. A veces se divierte con su presa: la lanza al aire, la vuelve a agarrar, la suelta, la observa… igual que hacen los gatos. Como ellos, la nutria tiene pelos en la nariz, es decir, unos bigotes muy sensibles que perciben el más mínimo movimiento en el agua. No sin motivo los bretones, en el norte de Francia, la llaman a menudo kadour, el <<gato de agua».

¡ATENCIÓN, PELIGRO!

Odiada (se creía que comía grandes cantidades de peces) y acosada por su pelaje sedoso, la nutria europea ha visto cómo su población en España se ha redu- cido considerablemente desde principios del siglo xx hasta nuestros días.

Protegida desde 1997, la población ha aumentado en los últimos años, pero todavía no está asegurado su futuro.

¿Por qué hay tan pocas nutrias en España? Principal- mente porque han aumentado la población humana y sus actividades. De este modo, el hombre perturba el medio natural y destruye las zonas húmedas: lagos, estanques, pantanos, charcas… para crear nuevas zonas edificables o de cultivo. Se elimina la vegeta- ción de las riberas, y los ríos se canalizan incluso con cemento. El hábitat de las nutrias desaparece y las aguas donde viven se contaminan.

Su enemigo: la contaminación provocada por productos tóxicos

Las zonas húmedas desaparecen, el agua se conta- mina con los desechos o residuos de la agricultura intensiva (agricultura y ganadería), de nuestras casas y de las fábricas, que van a parar a las cloacas y des- pués a los ríos, un hecho ante el que las nutrias son especialmente sensibles.

El agua de lluvia se filtra en las capas freáticas. Allí se carga de metales pesados, abonos, pesticidas (productos químicos utilizados para proteger los cultivos de enfermedades, plagas y malas hierbas) que se habrá encontrado por el camino, sobre todo en las tierras de cultivo y en los jardines (véase «El hámster común y los pesticidas»).

¿LO SABÍAS?

Las depuradoras, encargadas de purificar el agua, solamente tratan una parte de nuestros desechos. El resto se unirá a los entornos acuáticos, que terminarán de purificarla. Por este motivo, es tan importante proteger las zonas húmedas, y podemos ayudarles contaminando menos.