Consumimos tanta energía que las reservas de gas y de petróleo se agotará antes de fin de siglo. Sin embargo, existen fuentes de energía inagotables, llamadas «energías renovables», que no liberan ningún gas de efecto invernadero: se trata del sol, el viento, el agua… ¡Así de simple! Lo lógico sería aprovecharlas al máximo para fabricar electricidad, calentarnos y desplazarnos.
■LA ENERGÍA SOLAR
Podemos instalar placas solares en el tejado de las casas. Gracias a los rayos solares se calentará el agua (placas solares térmicas) y tendremos electricidad (placas solares fotovoltaicas).
■LA MADERA
¡Qué placer estar frente a un fuego cuando hace frío en el exterior! Hoy en día existen aparatos (calderas, estufas) tan agradables como una buena y rústica chimenea, pero aún más eficaces porque pueden calentar toda una casa… y además resultan económicos y ecológicos.
El progreso también ha llegado a la leña: actualmente existen granulados (serrín o virutas) y pastillas (desechos de madera) que ocupan menos espacio que los troncos y permiten aprovechar toda la madera sin malgastarla.
■OTRAS ENERGÍAS
Según la región y la situación existen otras soluciones: Energía eólica: unas torres que recuerdan a los molinos de viento, pero que, en lugar de moler grano, aprovechan el viento para producir electricidad. Energía geotérmica: energía que se obtiene del calor subterráneo de la Tierra.
Biomasa: calefacción que se obtiene de elementos vegetales.
Estas instalaciones se pueden montar en una sola casa, pero también en un pueblo o en una región entera. Para más información, tus padres pueden ponerse en contacto con el IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, www.idae.es).


