
El delfín mular, también conocido como delfín nariz de botella, es una especie emblemática que ha capturado la imaginación de muchas personas alrededor del mundo. Flipper, un famoso delfín mular, se ha convertido en una estrella, pero más allá de la fama, estos delfines enfrentan numerosos desafíos en su hábitat natural. Es triste que muchos delfines mulares se encuentren en parques acuáticos debido a su capacidad para soportar la cautividad mejor que otras especies de delfines.
Los delfines mulares son conocidos por su sociabilidad, inteligencia y la apariencia de una eterna sonrisa. Son capaces de alcanzar una velocidad máxima de 45 kilómetros por hora y realizar saltos espectaculares, lo que los convierte en verdaderos acróbatas del mar. Sin embargo, estas habilidades no son solo para el espectáculo; son esenciales para su supervivencia y comunicación dentro de sus grupos.
Comparados con otros delfines mediterráneos, como el delfín azul, el delfín blanco y el delfín común, los delfines mulares son significativamente más grandes, alcanzando hasta 3.5 metros de longitud y pesando entre 200 y 300 kilogramos. Se dice que estos delfines han salvado a náufragos de ahogarse, demostrando una solidaridad notable. Si uno de ellos está herido, otros dos delfines lo sostienen con sus aletas para ayudarlo a subir a la superficie a respirar. También son valientes defensores, capaces de matar tiburones a golpes de hocico si se acercan demasiado a su grupo.
Los delfines mulares pertenecen a la gran familia de los cetáceos, al igual que las ballenas. Todos los cetáceos presentan un alargamiento del rostro y una migración de la nariz hacia la parte superior de la cabeza, lo que les permite sacar la cabeza del agua para respirar. Este acto no es reflejo; necesitan pensarlo antes de hacerlo. Por eso, cuando duermen, las dos mitades de su cerebro se turnan para recordarles que deben subir a la superficie para respirar.


