
Según WWF, en España se concentra más del 30% del comercio ilegal de animales y plantas protegidas en el mundo. Los NAC (nuevos animales de compañía) están de moda. Algunos animales exóticos se traen de sus países de origen y se venden en España.
Es una muy mala idea porque muchos animales traen enfermedades y requieren complejos cuidados para poder sobrevivir. Otros mueren en la captura y la venta, pues el comercio actual es absolutamente cruel, se transportan sin comida y en malas condiciones. En el caso de los loros, por ejemplo, de cada 100 capturas, tan solo entre 20 y 30 llegarán vivos a su destino. Los de gran tamaño (guacamayos) se transportan dentro de tubos para evitar que se les estropeen las plumas, y muchos mueren asfixiados. Los de pequeño tamaño se transportan en gran cantidad dentro de cajas, y se atropellan entre ellos. No cedas ante la tentación de tener uno de estos animales exóticos.
También es mala idea porque algunas de estas especies pueden convertirse en invasoras, como la tortuga de Florida. En Europa hay muy pocas tortugas. Tenemos la tortuga terrestre, la tortuga de Hermann, el galápago leproso (que solo vive en Doñana) y el galápago europeo. El galápago vive en amplias zonas del centro de España y se ha introducido recientemente en Mallorca y Menorca. Cuando crece, prefiere vivir en un estanque, un río de aguas tranquilas o un lago. Sufre, como la nutria, por la explotación y contaminación de los ríos, a lo que se le añade un nuevo enemigo, la tortuga de Florida.
La tortuga de Florida, vendida inicialmente como una mascota inofensiva, se ha convertido en una amenaza significativa para los ecosistemas locales. Se vendían como tortugas enanas pero llegan a pesar 1,5 kilogramos y a medir 30 centímetros. Solían abandonarse al aire libre y aquí, en la naturaleza, no encuentran depredadores y atacan sin piedad al galápago europeo y sus huevos. Esto ha provocado una disminución en las poblaciones de galápago europeo, una especie ya de por sí amenazada por la pérdida de hábitat y la contaminación de las aguas.
El comercio ilegal de animales exóticos no solo afecta a las especies involucradas, sino que también tiene repercusiones negativas en los ecosistemas locales. La introducción de especies invasoras puede alterar el equilibrio ecológico, provocando la desaparición de especies autóctonas y afectando la biodiversidad. Además, muchos de estos animales exóticos requieren cuidados especializados que no siempre se pueden proporcionar en un entorno doméstico, lo que lleva al sufrimiento y la muerte de estos animales.
Los gobiernos y organizaciones de conservación trabajan arduamente para combatir el comercio ilegal de especies y proteger la biodiversidad. En España, se han implementado medidas para fortalecer la legislación y la vigilancia, pero el comercio ilegal sigue siendo un problema significativo. La educación y la sensibilización pública son cruciales para reducir la demanda de animales exóticos y fomentar prácticas de tenencia responsable.
Como ciudadanos, podemos contribuir a la lucha contra el comercio ilegal de animales exóticos al no participar en la compra de estos animales y al informar a las autoridades sobre cualquier actividad sospechosa. También es importante apoyar a las organizaciones que trabajan en la conservación de la fauna y la flora, así como promover la educación ambiental para aumentar la conciencia sobre los problemas asociados con el comercio ilegal de especies.
Finalmente, es esencial recordar que los animales exóticos pertenecen a su hábitat natural, donde cumplen roles específicos en el ecosistema. Sacarlos de su entorno no solo pone en peligro sus vidas, sino que también amenaza la salud de los ecosistemas de los que dependen. Al proteger a estos animales y sus hábitats, estamos contribuyendo a la preservación de la biodiversidad y al equilibrio de los ecosistemas.


