A pesar de su aspecto de muñeco de peluche, el oso polar u oso blanco es el mayor carnívoro terrestre del mundo. El amo del Gran Norte (Groenlandia, el norte de Noruega, de Canadá y de Rusia) pesa casi 700 kilogramos y puede medir hasta tres metros de alzada.
Dotado de un olfato sensible, puede percibir una foca a más de 30 kilómetros. Además, es capaz de alcanzar corriendo a un reno en cortas distancias, lo que lo convierte en el oso más rápido. También es un nadador excepcional; de hecho, se pasa las tres cuartas partes de su vida dentro del agua. Se han llegado a ver a osos polares a más de 100 kilómetros de la costa.
Gracias a sus grandes patas palmeadas, nada muy rápido, a 8 kilómetros por hora (que es mucho), y ade. más puede reposar y dormir en el agua. También puede bucear durante casi 2 minutos. Algunos científicos lo consideran un primo cercano del león marino. Pero este excelente nadador y buceador ha comenzado a ahogarse en el océano Ártico. A pesar de contar con la capacidad de nadar durante más de 100 kílómetros, algunos ejemplares desfallecen y se ahogan por no encontrar témpanos flotantes sobre los que descansar.
Sus grandes patas recubiertas de pelo (imagínate una pata de 30 centímetros de largo por 23 centímetros de anchura, itan grande como este libro abierto!) le permiten desplazarse sin problemas sobre las placas de los bancos de hielo. También puede matar una foca con un golpe de pata.
¡ATENCIÓN, PELIGRO!
Unos 22.000 Osos blancos viven todavía en el Gran Norte. Tanto la caza y la explotación industrial (de petróleo, gas y minerales) como la contaminación química amenazan a estos animales, pero el mayor peligro para su futuro es el calentamiento del planeta.
Su enemigo: el calentamiento del planeta
La mayoría de los osos polares vive en los bancos de hielo de la bahía de Hudson, en Canadá, donde se alimenta casi exclusivamente de focas que caza en invierno. El hielo del banco, tan importante para los osos blancos, cada vez se mantiene menos tiempo y se encoge año tras año. El deshielo prematuro obliga a los osos a dirigirse hacia tierra antes de acumular las reservas de grasa necesarias. En las costas se alimentan de vegetales y pequeños animales, poco alimento para un oso… En tierra, el pelaje de las madres y de sus oseznos se deteriora cuando llueve, en lugar de nevar. Al no estar tan bien protegidas por su pelaje y con las reservas de grasa mermadas, las hembras producen menos leche, lo que debilita a los oseznos. Muy pocos sobreviven. Estresados y fatigados por los cambios en su hábitat, los osos polares empiezan el invierno debilitados.
El calentamiento del clima se debe al aumento general de la temperatura de la Tierra, una teoría que hoy en día ya se ha convertido en una certeza.
Los bancos de hielo y los glaciares de las montañas se están fundiendo; las tormentas y las sequías son más frecuentes. La naturaleza sufre y las especies de animales y vegetales no pueden adaptarse a unos cambios tan rápidos. El oso polar es uno de los ejemplos más impactantes del problema, pero éste afecta a todo el planeta, España incluida.
Algunos gases aumentan el calentamiento. Las industrias, los transportes y los electrodomésticos del hogar emiten una gran cantidad de dióxido de carbono (CO₂). A más consumo de energía, más producción de CO2. Por lo tanto, hay que escoger los electrodomésticos que consumen menos energía (línea A). Los electrodomésticos de la línea A tampoco llevan los refrigerantes que destruyen la capa de ozono. El CO₂ es, de todos los gases que producen el efecto invernadero, el más abundante en la atmósfera, asi que es el que ante todo debemos reducir.
Varios países se han comprometido a reducir las emisiones de gases, sobre todo las de las industrias. Pero con esto no basta; nosotros también debemos actuar, y deprisa, porque para los osos polares y muchas otras especies empieza a hacer demasiado calor.
¿LO SABÍAS?
Se puede ser un oso grande y robusto, pero tener un hocico delicado: cuando el viento es un poco fuerte, el oso polar le da la espalda y esconde el hocico entre sus patas para protegerlo
¿LO SABÍAS?
Los osos polares tienen la piel negra para absorber el calor y un espeso pelaje blanco totalmente aislante que conserva el valioso calor acumulado. Si un oso polar se estira sobre el hielo, éste no se fundirá, porque el calor del animal no traspasará la barrera de pelaje. Es tan eficaz que resulta imposible distinguir un oso blan- co en el banco de hielo con una cámara infrarroja.


