PARA EL SIRIUS, 1983 empezó a golpes. El 5 de enero, mientras maniobraba en el puerto francés de Cherburgo para impedir la entrada del Pacific Crane, que llevaba a bordo combustible nuclear agotado procedente de Japón, fue atacado con granadas lacrimógenas y abordado por la policía militar, mientras más de 200 agentes antidisturbios formaban en el muelle. Los asaltantes cortaron la cadena del ancla y destrozaron el equipo. «Agujerearon la cubierta y nos cegaron a todos con gases lacrimógenos», comentó a los periodistas el tripulante Pierre Gleizes. «Gritamos a los antidisturbios que se detuvieran, pero ignoraron nuestras voces”.
El barco permaneció detenido alrededor de una semana. al final de la cual fue liberado sin sanción alguna. Indudablemente. la presión de la opinión pública influyó en ello. En Cherburgo se reunieron alrededor de 3.000 manifestantes, y las acciones de apoyo menudearon en todo el mundo.
Durante el mes siguiente, los años de campaña de Greenpeace en contra del vertido en el mar de residuos radiactivos de baja actividad empezaron a rendir frutos. Los 56 miembros de la London Dumping Convention, el único acuerdo de vertido que cubre todos los mares, votaron por aplastante mayoría una moratoria de dos años de tales vertidos, mientras un grupo de científicos internacionales realizaba una evaluación técnica. (Más tarde, la moratoria se prolongará indefinidamente.)
Sin embargo, esta resolución, contra la cual votó Gran Bretaña. no era vinculante, y la UKAEA anunció que estaba planificando una descarga superior en aproximadamente un 50 por ciento a la del año anterior. Además, adaptaron el carguero de residuos Atlantic Fisher para lanzar la carga por debajo de la línea de flotación en lugar de por la borda, haciendo así «a prueba de Greenpeace».
En respuesta a estas noticias, el 17 de junio cuatro de los principales sindicatos del transporte del Reino Unido acordaron boicotear el transporte de toda clase de residuos radiactivos por ferrocarril carretera o mar.
La presión crecía conforme se acercaba la fecha del vertido. El 3 de julio, el barco de Greenpeace Cederla se desplazó a Sharpness. cerca de Bristol, donde debían cargar los residuos. La embarcación apoyó una manifestación en la ciudad y quedó a la espera de acontecimientos. El 6 de junio fueron detenidos 22 manifestantes de grupos ecologistas españoles y belgas, 10 de los cuales se habían encadenado a la sede de la UKAEA en Londres.
El 8 de julio, fecha en que debía iniciar la operación de vertido, el Atlantic Fisher seguía en el puerto de Barrow, sin tripulación ni carga. El 11 de julio hubo manifestaciones ante las embajadas y consulados británicos de muchos países europeos. En España. 150.000 personas participaron en una marcha contra el vertido. Y enviaron telegramas de apoyo a Greenpeace científicos, ecologistas y sindicatos de todo el mundo. Como resultado, el vertido se postergó indefinidamente.
Otra campaña antinuclear que había de tener graves consecuencias para la organización fue la dirigida contra los vertidos radiactivos que la planta de reprocesamiento nuclear de Sellafield arrojaba al mar de Irlanda.
Sellafield, escenario en 1957 del primer accidente nuclear de consideración del mundo, era desde entonces objeto de fuerte controversia, sobre todo por el asombroso historial de accidentes y la magnitud de la contaminación que estaba provocando. Su conducción de desagüe vertía al mar más de 10 millones de litros de agua radiactiva diarios.


