SI EL VIAJE A AMCHITKA había servido para dar a conocer el nombre de Greenpeace en Canadá, una nueva expedición extendería poco después la Jama del grupo por todo el mundo. Esta nueva misión marcó el inicio de la más larga batalla de Greenpeace, que estallaría trece años más tarde en un escándalo político que estuvo a punto de provocar la caída de un importante gobierno.
Eco dinuba probamos romas huelenderestla dancese. arancay Bretaña, EE.UU. y la Unión Soviética habían firmado el tratado de prohibición parcial de 1963 y acordaron llevar a cabo los nuevos ensayos siempre bajo tierra. Francia y China, los únicos dos países aparte de los anteriores que realizan pruebas nucleares, se negaron a firmar).
La tarea de interrumpir estas pruebas recayó en otro candiense, un hombre que no formaba parte del núcleo original de Greenpeace y que ni siquiera estaba al tanto de los sucesos de Amchitka. David McTaggart, antiguo hombre de negocios y navegante experto afincado en Nueva Zelanda, no sólo capitaneó el viaje a Mururoa, sino que acabaría convirtiéndose en el dirigente más sagaz y activo de Greenpeace.
Campeón de bádminton durante la década de 1950, el destino de McTaggart parecía marcado por el éxito. A los 21 años dirigía su propia empresa de construcción y a mediados de los treinta era vicepresidente de la Bear Valley Development Corporation, una estación de esquí de la zona de San Francisco. Por esa época, en 1969, se produjo el desastre.
Una fuga de gas provocó una explosión en el hotel de la estación de esquí de Bear Valley, y McTaggart tuvo que sacar a dos de sus Propagandista de la paz David empleados de entre los escombros, uno de ellos sin una pierna. Años McTaggart, ceñudo, se mantiene en más tarde declaró: «Algo me ocurrió entonces; quizá el deseo de pie en el púlpito de su queche Vega seguir luchando por una calidad de vida que no había probado; decidido a desafiar a los franceses en quizá se rompieron las reglas del juego, o el propio juego perdió su Mururoa sentido. Fuera como fuese, cogí todo el dinero que tenía y subí a un avión rumbo a los mares del sur. Poco más tarde, el Vega se había convertido en mi única propiedad».
El Vega, un queche de 12 metros, lo había construido en Whangarei en la década de 1940 Allan Oram, uno de los mejores OCÉANO PACFICIO USA constructores de barcos de Nueva Zelanda. Se trataba de un yate fuerte, marinero, con un potente motor diesel, depósitos de agua de gran capacidad y abundante espacio de almacenamiento, capaz de cruzar cualquiera de los océanos del mundo. McTaggart navegó con Mururoa Australia él por todo el Pacífico Sur, seguro de que sería capaz de desenvolverse en toda clase de mares. En Nueva Zelanda, MacTaggart conoció a Nueva Zelanda una joven llamada Ann-Marie Horne, que acabaría por convertirse en una de sus mejores amigas.


