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Activismo antinuclear

CUANDO EL BAQUETEADO Vega entró renqueante en Rarotonga el 15 de julio de 1972, un Mctaggart desafiante juró que Francia no seguiría comportándose con semejante arrogancia. Confió el barco a Ingram y Davidson, para que lo llevaran de vuelta a Nueva Zelanda, y voló a Vancouver, su ciudad natal, que no visitaba desde hacía quince años. Haciendo caso omiso a quienes sostenían que tal cosa era imposible, decidió llevar a uno de los poderes del mundo ante los

Activismo antinuclear

«La Bayonnaise se acercó en solitario y se colocó paralela a nuestro costado de babor, a apenas 15 metros de distancia; su enorme casco gris subía y bajaba y la fuerza del desplazamiento convertía el pequeño espacio de agua que nos separaba en un abismo espumante, escribió McTaggart en su libro Outrage. «Por detrás, el Hippopotame se nos venía encima por la aleta de estribor, y durante un momento avanzamos a toda vela, con los costados rozando y

Navegación peligrosa

Estaban casi a mediados de junio. Navegando justamente a 15 millas (24 km) de Mururoa, la tripulación del Vega veía las torres de radio y los bunker de la base francesa. Después de la comida del 16 de junio, McTaggart miró hacia el horizonte y reparó en lo que a primera vista parecía un helicóptero, aunque pronto comprobaría que se trataba de algo mucho más siniestro. «¡Es un globo!», gritó McTaggart. «¡Un maldito y enorme globo! ¡Están preparándose

Mar turquesa tropical frente a islas turquesa

Debido a todo ello. McTaggart decidió dar un rodeo de cientos de millas y dirigirse a Rarotonga, en las islas Cook. Allí, las tensiones entre los tripulantes alcanzaron el clímax. Mientras las tormentas barrían la zona, todos cayeron enfermos de fiebres tropicales, y Haddleton se puso tan mal que no pudo continuar el viaje. Al llamar por radioteléfono a Nueva Zelanda, Ingram descubrió que Metcalfe había enviado a la prensa un reportaje en el que afirmaba que el

Expedición a Mururoa en el Vega de Greenpeace

Metcalfe se comprometió encantado. Tras la protesta de Amchitka, Lim Bohlen, satisfecho por la interrupción de las pruebas nucleares en la isla, decidió dedicarse a otras cosas. y Metcalfe se convirtió en presidente de la Fundación Greenpeace. Irving Stowe había administrado tan acertadamente los fondos de la organización, que ésta disponía después de Amchitka de 9.000 dólares; Metcalfe decidió al momento que este dinero serviría para financiar la expedición a Mururoa. Mientras que el Dr. Patrick Moore, veterano

David McTaggart

En 1972, Gene, el padre de Ann-Marie, enseñó a McTaggart el anuncio del periódico que había de cambiar su vida. «Mi padre reparó en este pequeño recuadro de un grupo llamado Greenpeace que buscaba a alguien capaz de llevar un barco a Mururoa para protestar contra las pruebas nucleares francesas». recuerda Ann-Marie. «Era un grupo de Vancouver que había puesto el anuncio por medio de la campaña a favor del desarme nuclear que se desarrollaba aquí, en Nueva

Expedición a Mururoa para detener pruebas nucleares.

SI EL VIAJE A AMCHITKA había servido para dar a conocer el nombre de Greenpeace en Canadá, una nueva expedición extendería poco después la Jama del grupo por todo el mundo. Esta nueva misión marcó el inicio de la más larga batalla de Greenpeace, que estallaría trece años más tarde en un escándalo político que estuvo a punto de provocar la caída de un importante gobierno. Eco dinuba probamos romas huelenderestla dancese. arancay Bretaña, EE.UU. y la Unión

Greenpeace

Tras muchas discusiones sobre lo que convendría hacer a continuación, decidieron abandonar Akutan y partir en misión de exploración hacia Amchitka. Pero, el 30 de septiembre, el cúter Confidence del servicio de guardacostas de EE.UU. se acercó al Cormack: su comandante subió a bordo para anunciar que el Cormack estaba detenido, porque la tripulación no había notificado su llegada a Akutan a los funcionarios de aduanas; en consecuencia, se les obligaba a dirigirse a las islas Shumagin, muy

Greenpeace

A las 4 p.m. del 15 de septiembre de 1971, enarbolando una vela triangular verde con los símbolos de la paz y la ecología, el Phyllis Cormack —ahora Greenpeace— emitió un largo y profundo toque de sirena y se separó del muelle. Tras casi dos años de planificación y trabajo, la primera misión de Greenpeace estaba por fin en marcha. El 16 de septiembre, Metcalfe emitió desde el barco el siguiente comentario para un programa matinal de la

Greenpeace en su barco de protesta

También había otros temores, teñidos con un poco de paranoia. Los miembros del comité se preguntaban si los tripulantes quedarían contaminados por la radiación producida por la explosión subterránea. O si los norteamericanos bombardearon el barco. ¿Quién sabe lo que puede hacer un gobierno airado cuando una pequeña embarcación le molesta a la vista de todos? Al menos. tenían el consuelo de saber que la ley les protegía. El barco cuáquero que partió hacia Eniwetok y Bikini algunos

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