Salvar a las ballenas
DESDE AMCHITRA A MURUROA, la principal preocupación de Greenpeace fue hasta 1975 la cuestión de las pruebas nucleares; pero las cosas iban a cambiar de forma radical, porque la organización era cada vez más consciente de la situación de las grandes ballenas, muchas de cuyas especies se encontraban al borde de la extinción a causa de la caza de que eran objeto por parte de la industria ballenera. La figura clave en esta nueva toma de conciencia fue
De nuevo en acción, 2da Parte
«En las tomas se ve cómo arrastraron al bote a David McTaggart, de Vancouver, y también cómo los soldados franceses le pegan todos a la vez mientras otros tres marineros sujetan al tripulante Ingram y le golpean con, al menos, una porra claramente visible». Los periódicos canadienses se hicieron eco de los acontecimientos. «La película demuestra que Francia ha mentido descaradamente”, declaró el Sun de Vancouver. Cuando volvió de Tahití, McTaggart fue recibido en el aeropuerto por un
De nuevo en acción
El Vega, el barco que había puesto todo aquello en marcha, pronto entraría de nuevo en acción. Esta vez llegó a Mururoa en tan solo 21 días, una extraordinaria marca de navegación a vela a través de algunos de los mares más tempestuosos que McTaggart había conocido en su vida. Le acompañaban Nigel Ingram y dos amigas, Ann-Marie Horne y Mary Lornie. El 14 de agosto, el Vega navegaba en solitario. Los buques de guerra de Australia y
Retorno a Mururoa
CUANDO EL BAQUETEADO Vega entró renqueante en Rarotonga el 15 de julio de 1972, un Mctaggart desafiante juró que Francia no seguiría comportándose con semejante arrogancia. Confió el barco a Ingram y Davidson, para que lo llevaran de vuelta a Nueva Zelanda, y voló a Vancouver, su ciudad natal, que no visitaba desde hacía quince años. Haciendo caso omiso a quienes sostenían que tal cosa era imposible, decidió llevar a uno de los poderes del mundo ante los
Fiebre Tropical
Debido a todo ello. McTaggart decidió dar un rodeo de cientos de millas y dirigirse a Rarotonga, en las islas Cook. Allí, las tensiones entre los tripulantes alcanzaron el clímax. Mientras las tormentas barrían la zona, todos cayeron enfermos de fiebres tropicales, y Haddleton se puso tan mal que no pudo continuar el viaje. Al llamar por radioteléfono a Nueva Zelanda, Ingram descubrió que Metcalfe había enviado a la prensa un reportaje en el que afirmaba que el
Una fuente de fondos
Metcalfe se comprometió encantado. Tras la protesta de Amchitka, Lim Bohlen, satisfecho por la interrupción de las pruebas nucleares en la isla, decidió dedicarse a otras cosas. y Metcalfe se convirtió en presidente de la Fundación Greenpeace. Irving Stowe había administrado tan acertadamente los fondos de la organización, que ésta disponía después de Amchitka de 9.000 dólares; Metcalfe decidió al momento que este dinero serviría para financiar la expedición a Mururoa. Mientras que el Dr. Patrick Moore, veterano
Una carrera a contrarreloj
En 1972, Gene, el padre de Ann-Marie, enseñó a McTaggart el anuncio del periódico que había de cambiar su vida. «Mi padre reparó en este pequeño recuadro de un grupo llamado Greenpeace que buscaba a alguien capaz de llevar un barco a Mururoa para protestar contra las pruebas nucleares francesas». recuerda Ann-Marie. «Era un grupo de Vancouver que había puesto el anuncio por medio de la campaña a favor del desarme nuclear que se desarrollaba aquí, en Nueva
Expedición explosiva
SI EL VIAJE A AMCHITKA había servido para dar a conocer el nombre de Greenpeace en Canadá, una nueva expedición extendería poco después la Jama del grupo por todo el mundo. Esta nueva misión marcó el inicio de la más larga batalla de Greenpeace, que estallaría trece años más tarde en un escándalo político que estuvo a punto de provocar la caída de un importante gobierno. Eco dinuba probamos romas huelenderestla dancese. arancay Bretaña, EE.UU. y la Unión










